Durante años, el turismo ha experimentado un continuo crecimiento y una profunda diversificación, hasta volverse uno de los actuales sectores económicos con más rápido crecimiento del globo. Y debido a su componente relativamente interdisciplinario tiene una relación bastante estrecha con el desarrollo y progreso socioeconómico (OMT, s.f.). Pero acaso, no te surge la duda sobre ¿Cómo empezó todo?, ¿Cómo era el turismo en su versión más arcaica? y ¿Cómo es que se mantuvo y se diversificó?, pues, en esta oportunidad hablaremos de todo ello.
Cabe mencionar que el turismo como concepto actual, tiene un origen relativamente reciente (Gurria, 2004). Empero, se menciona en la literatura que, las actividades turísticas son casi tan antiguas como el mismo humano, remontándonos así al período nómade de nuestra especie, debido a la naturaleza propia de las actividades que realizaba, desplazamientos; posteriormente, al lograr crear siembras y al domesticar animales, el humano en su mayoría pasó a hacer desplazamientos y viajes solo para intercambiar y comerciar, siendo este hecho de los primeros rastros de “los viajes de negocios”, pero seguían siendo impulsados por su sentido de supervivencia (Gurria, 2004). Ejemplo de esto, fue el pueblo de los fenicios, los llamados “negociantes de la antigüedad”, y es que casi todos los pueblos de un calibre similar de aquella época ya poseían una economía que tomaba muy en cuenta al comercio.
Siglos posteriores, culturas como la Griega, la Babilónica y otras viajaban motivadas por la medicina, la religión, la guerra o incluso hasta por el deporte (Guerrero y Ramos, 2014). En este sentido, pues, ya habían claros ejemplos de turismo deportivo, o sea, de una modalidad turística motivada por eventos deportivos. Tal es así que, la literatura menciona que se daban salvoconductos a los deportistas partícipes en los juegos olímpicos de aquel entonces, hasta se decretaba un período de paz en tiempos de guerra solo para la celebración de los juegos, y habían servicios de alojamiento y de comida. De igual forma, también se tienen registros de los viajes de estudios que hacían filósofos e intelectuales de la época, como por ejemplo los viajes de Pitágoras o del mismo Aristóteles. Asimismo, existieron guías de viaje con información detallada de los lugares que se cruzarían y el tipo de hospedaje que encontrarían (Guerrero y Ramos, 2014).

Ahora, daremos un salto para hablar sobre el turismo contemporáneo, sobre la historia del concepto actual de turismo, pero para ello lo que sigue a continuación se da con el fin de complementar la información de este post, y es un aporte ajeno a nuestro equipo, es extraído de la página "economipedia.com", y fue redactado por "Francisco Coll Morales":
Evolución e historia del
turismo
El turismo en la Edad Antigua. El turismo, tal y como lo conocemos en el siglo XXI, nace en el siglo XIX. La Revolución Industrial, en un contexto global, provocó un crecimiento exponencial de los viajes y los desplazamientos entre territorios. Con fines muy distintos, tales como las guerras, el ocio, el comercio, la conquista, así como otro tipo de fines, el turismo no ha dejado de crecer, en función que iban desarrollándose todas las infraestructuras y el transporte.
No obstante, aunque el turismo como tal considere sus inicios en el siglo XIX, este existe desde el inicio de la historia. Ya en la Edad Antigua, el Imperio romano diseñó y construyó infraestructuras para promover el transporte entre los distintos territorios que poseía el imperio. Las calzadas romanas, de las que todavía se conservan grandes restos, fueron consideradas las primeras carreteras de la historia, por donde los romanos viajaban de un lado a otro.
También en la Grecia clásica se desarrolló el turismo. Los viajes y desplazamientos de personas entre las distintas ciudades que conformaban el territorio griego representaban una imagen muy fidedigna de lo que hoy conocemos como turismo. Los juegos olímpicos, por ejemplo, celebrados en la ciudad de Olimpia, atraía a muchísimos ciudadanos de distintas partes del territorio griego. Esto hacía que miles de personas se desplazaran hasta la ciudad, con el fin de poder asistir a los juegos olímpicos.
Todo esto, en un escenario en el que Roma extendía su territorio, así como Grecia, supone un impulso para el desarrollo de infraestructuras que permitiesen esa mejor conexión entre territorios. Una conexión que se establecía mediante las ya mencionadas calzadas romanas, así como toda la infraestructura marítima que impulsaron los griegos para fomentar el transporte y las migraciones entre los distintos territorios.
El turismo en la Edad Media. Con la caída del imperio romano y la descentralización de los feudos, el sistema feudal provocó una paralización en el turismo. La Edad Media representó un periodo de grandes conflictos bélicos que desincentivó la práctica turística. Y es que, las relaciones de vasallaje entre los ciudadanos que no podían abandonar las tierras del señor feudal, así como esa descentralización en pequeños feudos enfrentados entre sí, provocó que las migraciones dejaran de sucederse con la misma frecuencia que se daba en la Edad Antigua.
No obstante, otros imperios como el Islam, el cual si poseía un extenso territorio conquistado, si ejerció el turismo entre sus territorios. La peregrinación de los islámicos a La Meca, así como todos los movimientos transfronterizos que realizaban los ciudadanos del imperio islámico entre los territorios conquistados, constituyeron rutas turísticas que fomentaban el transporte y el traslado de personas.
También, la extensión de la religión cristiana en las grandes ciudades incentivó, en parte, el turismo religioso. Es decir, las continuas expediciones a Tierra Santa, así como las cruzadas para la conquista del territorio que, para la religión cristiana, albergaba el origen del cristianismo, provocó que los desplazamientos se sucediesen con más frecuencia. No obstante, tanto en el islam como en el cristianismo, estos movimientos eran más bien obligados por la propia religión que por deseos o impulsos personales de los viajeros.
El turismo en la Edad Moderna. En la Edad Moderna, con la aparición de los Estados y la transición para la desaparición del feudalismo, la historia del turismo vuelve a registrar hitos de gran calado, pues el sector vivió un fuerte impulso. Sobre todo, por la aparición de las posadas y los hoteles, dando lugar a lo que hoy conocemos como turista. Estos lugares de pernoctación permitían a los excursionistas poder descansar en lugares distintos a su lugar de origen, dando lugar al término, el cual conocíamos anteriormente, de turista.
Durante la Edad Moderna, el turismo vive un gran auge sobre todo en el turismo de ocio. Es decir, el turismo que se realiza con fines de diversión, descanso y recreación. La mayor estabilidad institucional, hasta el comienzo del periodo de entreguerras en la Edad Contemporánea, dota de mayor seguridad a los ciudadanos para las migraciones entre territorios. Es aquí cuando los británicos comienzan a impulsar tendencias como la del “Grand Tour”. Una ruta que los jóvenes aristócratas británicos realizaban por Europa, con motivo de culturizarse y completar su formación en materias como el arte, las lenguas y el comercio.
También aparecen las termas. Este tipo de lugares ganan una fuerte popularidad entre los ciudadanos de la Edad Moderna.
Edad Contemporánea. Durante la Edad Contemporánea, se producen grandes hitos que marcan, por así decirlo, la historia del turismo. Es cuando más se produce ese desarrollo final que precisaba el turismo para vivir el impulso que ha vivido. La expansión del turismo con los avances tecnológicos e industriales vivió un impulso que situaría al turismo como uno de los principales sectores, ya en aquel entonces, de la economía mundial.
Y es que, en la Edad Contemporánea, por ejemplo, se produce una expansión económica, así como un fuerte incremento de las rentas, en los distintos territorios europeos. La Revolución Industrial había llegado a Gran Bretaña y, junto con la posterior industrialización de Bélgica, así como el resto de los territorios europeos, el afianzamiento de la burguesía provoca que estos incrementos de renta se traduzcan en mayores recursos para viajar y visitar otros lugares.
También, la consolidación de los territorios coloniales como potencias económicas en el mundo, donde ya se había establecido un negocio completamente directo entre territorios, provoca la migración de miles de personas a los Estados Unidos. La nueva tierra de oportunidades que, incluso, tuvo que implantar cartillas para controlar los flujos migratorios, pues estos eran una gran masa de gente. Esto, incentivado con el desarrollo de los transportes, provocó un fuerte incremento de los flujos turísticos.
Como decíamos, es en este preciso momento cuando James Watt desarrolla la máquina de vapor. Esto hace que la industria del ferrocarril, así como el ferrocarril en sí mismo, se extienda por todo el planeta. Todos los países, industrializados y no industrializados, diseñaron infraestructuras para promover la implantación del ferrocarril en los territorios, conectándolos entre sí. Sin lugar a duda, uno de los grandes impulsos que vivió el turismo y que, además, acrecentó el crecimiento económico.
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